Trucos y claves para repartir más con menos esfuerzo. Parte III

Aprende a repartir con agilidad, evitar lesiones y ser más eficiente desde el primer día.

Una repartidora se mueve con agilidad para llevar su paquete a destino.

Ligero y rápido: ágil

Hablemos de una de esas cualidades que el repartidor tiene que cultivar: la agilidad.

Si quieres ser repartidor/a, tienes que ser ágil. Ágil en la conducción (que no tiene nada que ver con ser el más rápido o el que más adelanta) y ágil en la entrega.

La agilidad se gana con la práctica. Es normal echarla en falta los primeros días. No permitas que esto te desmoralice; aquí cuatro trucos que pueden ayudarte desde el principio:

  1. Llama antes de desviarte si el destino está algo aislado. Así evitas desplazamientos innecesarios.
  2. Estudia el mapa de la zona a cubrir: que los nombres de las calles por lo menos te suenen, conocerlas te ahorrará tiempo (tras unos días, la dominarás como la palma de tu mano).
  3. Empieza por comercios y colegios a primera hora, y deja los particulares para el mediodía, cuando la gente ya está en casa.
  4. Conoce los términos del servicio: saber hasta dónde debes entregar (portal, puerta, interior…) evita malentendidos con destinatarios y pérdidas de tiempo.

En forma

Ahora bien, la agilidad también depende de tu estado físico. Ya dijimos en la presentación de este blog que el trabajo de reparto es duro. Para soportarlo es indispensable tener cierta fortaleza física, no es broma, apúntate ya al gimnasio de tu barrio y comienza a darle duro a esas máquinas, porque si no estás en forma, es fácil lesionarse con cualquier movimiento brusco, poniendo en riesgo tu salud e incluso tu continuidad laboral (las bajas por lumbalgia afectan a un gran número de trabajadores en España y pueden resultar incluso incapacitantes, además de sumamente molestas).

Los músculos clave para sobrevivir como repartidor/a son tres:

  • Espalda (zona lumbar)
  • Piernas.
  • Brazos

Si refuerzas este conjunto muscular, estarás previniendo lesiones que podrían apartarte del trabajo durante semanas o incluso más.


Reparte sin romperte

Otro tema del que no podemos olvidarnos es el de las posturas correctas al manejar cargas. Conocer y aplicar estas reglas a diario te protegerá de trastornos musculoesqueléticos que pueden dejar secuelas permanentes.

En tu jornada vas a estar expuesto/a a posturas forzadas como:

  • Espalda inclinada y/o girada
  • Brazos por encima del hombro
  • Movimiento de cargas superiores a 20 kg

Haz estiramientos regularmente: espalda, cuello, brazos y piernas. Esto mantiene tu flexibilidad.

Al mover cargas:

  • Evita giros de espalda: mueve el cuerpo entero.
  • Mantén los brazos a la altura de la cintura, siempre que sea posible.
  • Empuja la carretilla, no tires de ella.
  • Flexiona las rodillas al levantar peso.

Cuando tengas que bajar de un vehículo alto, hazlo con ambos pies por separado, sin saltos. El impacto de caer de golpe puede afectar tobillos y rodillas. Créeme, he visto más de un compañero lesionado por esto. ¿Tú también? Te leo en comentarios.

Todo esto puede parecer una pérdida de tiempo, pero te aseguro que no lo es, así que, si no lo haces ya, incluye estos pequeños consejos desde hoy mismo en tu día a día. Tu salud está por encima de cualquier entrega. Al principio, cambiar un mal hábito cuesta, pero cuando instauras uno bueno, todo son ventajas. Tu salud lo agradecerá, y tu agilidad también.

¿Eres un experto? ¿Tienes alguna rutina o truco para mantenerte ágil durante la jornada? Compártelo en comentarios, así aprendemos todos.

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